Un saludo afectuoso a todas las personas que os acercáis a este lugar.
Soy Amparo, la madre de Dani. Al inicio, en la sección Quienes somos explico el punto de partida, cómo surge CelBlau: nace a raíz de la muerte de Dani.
Dani murió un mes antes de cumplir los 21, tras una una larga enfermedad que comenzó cuando tenía siete años y que le acompañó toda la vida.
El desenlace sucedió debido a diversas complicaciones médicas y a lo que para mí fue una mala praxis médica.
No resulta fácil explicar cómo fueron esos 21 años. Siento que cualquier adjetivo sería insuficiente. Quizá solo hay una palabra que pueda describir lo que siento; lo que siento es AMOR.
Cuando hablo de Dani, hablo del alma, de eternidad, hablo en presente. Porque ni siquiera la muerte ha podido destruir el amor que me une a mi hijo; al contrario, lo ha hecho más presente, más fuerte.
Durante estos cuatro años, he pasado y sigo pasando por todas las etapas de un gran duelo para constar que, aunque los expertos se afanen en clasificar, ordenar y definir el tiempo de las etapas de un duelo, como si de una operación matemática se tratara, en realidad, no hay orden alguno ni mucho menos tiempo. Pero, ¿es que alguna vez lo hubo?
Desde mi corta experiencia, solo hay una constancia que permanece intacta y transforma todo aquello que me provoca dolor y miedo. Una constante que me empuja a dar sentido a mi propia existencia. Y vuelve a ser el AMOR.
Este es nuestro espacio, el lugar en el que poner palabras a nuestros sentimientos, donde compartir tantas emociones que se quedan ahogadas en el corazón por miedo al rechazo o la incomprensión o porque intentamos proteger a los que nos rodean de nuestro propio dolor.
Estoy segura de que aquí hablaremos de dolor, añoranza y locura, pero también estoy segura de que sobre todo hablaremos de AMOR.
Gracias, mil gracias por compartir.