El 24 de marzo de 2015 el vuelo 9525 de Germanwings despegó del aeropuerto de Barcelona – El Prat a las 10:01 horas hacia el aeropuerto Internacional de Düsseldorf con 144 pasajeros, 2 pilotos y 4 miembros de la tripulación. El primer oficial, copiloto, se suicidó estrellando el avión en el macizo de Estrop,​ en los Alpes franceses, cerca de la localidad de Barcelonnette. Murieron las 149 personas que viajaban a bordo.

Pau Rodríguez escribió este articulo que se publicó el 26 de marzo de 2015 en diarieducació.cat y eldiario.es


Ante la muerte de familiares o compañeros por parte de niños y niñas, ¿cómo reacciona la escuela? ¿Qué herramientas tiene el maestro para ayudar a sus alumnos a superar la pérdida?

La muerte de un ser querido, la profundidad del dolor posterior a la pérdida, es transversal.Nadie escapa al duelo, tampoco por supuesto los niños y adolescentes. Y en algunos casos, como en el trágico accidente del vuelo Barcelona – Düsseldorf, este proceso afecta a todo un conjunto de jóvenes y su centro educativo: ha sido el caso del instituto Giola de Llinars del Vallés, que recibió la noticia de la muerte de 16 estudiantes y 2 maestros alemanes que acababan de hacer un intercambio con sus alumnos; o del Colegio Alemán de Barcelona, que ha lamentado la pérdida de tres padres de alumnos del centro

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