“Esta es mi historia, el relato de mi experiencia personal frente a la muerte de mi persona más amada. Estas palabras son el reflejo de mi alma, mi espíritu, de mi mundo interior de sentimientos después de la pérdida. Mi duelo es quizá el tuyo, o el de esa persona que tienes cerca y que, aunque no te lo diga, necesita la comprensión de quien al menos intenta ponerse en su piel.
¿Puedes intentarlo? ¿Puedes leer estas palabras y quizá sentir que alguien sabe lo que sientes? ¿Puedes ponerte en la piel de quien vive el duelo por la muerte de su persona más amada? ¿Puedes al menos intentarlo?”
Aquí encontrarás las historias en primera persona que quizá te sirvan de apoyo para hacerlo. A quienes comparten, a quienes leen, gracias por hacerlo.
Aquello que nos empuja
5 julio, 2020
Por Amparo Somos madres y padres que hemos visto morir a nuestros hijos, a nuestras hijas. Una raza aparte, dicen que somos. Seres humanos que han experimentado lo imposible. Pero ... Entrar
La primavera de los balcones
7 junio, 2020
Llegó con la primavera. Cuando los nuevos brotes empezaban a abrirse a la vida. Fue como un ciclón que arrasa todo lo que encuentra a su paso. Y nos encontró ... Entrar
Las últimas semanas de mi padre: de no perder la esperanza a no poder despedirnos y llorar a los pies
7 junio, 2020
Dani Férnandez Bravo Nunca nadie sabe cuándo va a ser la última vez que hace algo: dar un beso, un abrazo, decir ‘te quiero’. Las rutinas te roban ese tipo ... Entrar
Hambre de piel
5 mayo, 2020
Por Francina Jaumandreu 3 de mayo 2020 Un intento de análisis de las causas que han llevado al sistema sanitario a privar a los moribundos de acompañamiento humano en el ... Entrar
Una pequeña historia de Navidad
15 diciembre, 2019
Por Amparo Hace unos días hablaba con mi hermana Ana, sobre la idea de escribir a propósito de la Navidad y el duelo. Y acabé por preguntarme a mi misma, ... Entrar
El potencial transformador de la tragedia
15 noviembre, 2019
Conversaciones con Francina Jaumandreu Hace unos días, Francina, en Barcelona, y yo, en Medellín, nos encontramos para chatear. Al poco rato, Francina me dice: —Sabes… estoy trabajando con los difuntos. ... Entrar





