«Y ahora, ¿cómo vivo?». Durante un tiempo, Gina Campalans no supo vivir, porque el dolor no la dejaba. Era un dolor devastador y lento, que la engullía, la fagocitaba. El mayor de sus seis hijos murió a los 30 años buceando a pulmón libre. Aquel 12 de septiembre de 2003 Gina se rompió, para luego recomponerse y enseñar a los demás que todo pasa, que el duelo se cura. Que ese dolor tan terrible desaparece, aunque parezca mentira.
Publicado en EL MUNDO, edición Baleares: artículo completo
Foto: Jordi Avellà