Maneras de vivir, por Rosa Montero

«Humanizamos los objetos, los dotamos de significado, los convertimos en fetiches. Son flotadores que impiden que las aguas del tiempo arrasen con todo. 

Se trata de un trayecto que conviene tomárselo con calma, porque la vida es una sucesión de duelos. Unos más grandes, otros más pequeños. La existencia nos va mordisqueando y hay que despedirse muchas veces. De amores, de amigos, de animales domésticos, de casas, trabajos, aficiones, incluso de partes o funciones de nuestro organismo, desde el pelo en los calvos hasta la salud perdida. Cuesta aprender a desprenderse de lo que uno fue, de lo que uno vivió; si la merma es muy grande, hay que reinventarse (yo ya voy por la cuarta o quinta vida)». 

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