Cristina perdió a su marido cuando estaba embarazada de 24 semanas de su primer hijo. Ocurrió de repente, tras sufrir un dolor fortísimo en el pecho que en el hospital, la noche anterior a su muerte, no consideraron grave. Tenía 27 años y era estadísticamente poco probable que fuera nada. Sin embargo, después de 24 largas y dolorosas horas fallecía en su casa por la rotura de la arteria aorta. Cinco semanas después de aquello nacía de forma prematura su hijo.
“Algo así se afronta como puedes con las circunstancias que tienes. En este caso, en los 28 días que separan la muerte de mi marido del nacimiento de mi hijo yo estuve completamente evadida del mundo. No sabía qué hacer ni qué pensar. Solo lloraba y me preguntaba por qué”, explica Cristina.
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