15 años después de la publicación de El año del pensamiento mágico, la repercusión de la obra de Joan Didion aún se puede ver en libros actuales sobre la muerte y el duelo
La noche 30 de diciembre de 2003, Joan Didion estaba removiendo la ensalada de la cena cuando su marido dejó de hablar. Le había dado un ataque al corazón fulminante, aunque por un momento ella pensó que le estaba gastando una broma sin gracia. Horas después volvía a su casa con los efectos personales de su esposo, convertida oficialmente en viuda. Este es el punto de partida de El año del pensamiento mágico, uno de los ensayos más célebres de la escritora norteamericana, que se publicó originalmente hace 15 años en Estados Unidos.
Cuando alguien muere hay un lapso en el que la persona que se hace cargo de los trámites no tiene tiempo para iniciar el duelo. Hay que reconocer el cuerpo, recoger sus posesiones, firmar papeles, hablar con la funeraria, darle al play del ritual de la muerte. Son gestiones mecánicas, rápidas, una tregua ante el dolor. Pero una vez se termina la burocracia y todos los implicados vuelven a sus casas, llega el momento de ‘la vida sin’. El tiempo se vuelve denso y la lógica no opera de la manera correcta.
Foto: Joan Didion, frente a su maquinaria de escribir
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